Moquegua, entre el desencanto y la reelección

Martín Vizcarra.

 Fuente La República.- Mapa político. Es una de las regiones del sur potenciada por la minería. En las próximas elecciones, Martín Vizcarra es una carta para repetir el plato. Preocupa alto porcentaje de votos en blanco y nulos que encarnan el desencanto ciudadano.

Redacción

En las elecciones regionales de 2014, en Moquegua, volverán a imponerse los movimientos regionales sobre los partidos. Esa tendencia ha sido común en los dos últimos procesos electorales de 2006 y 2010, según el análisis del Instituto de Gobierno y Desarrollo Humano.
Además hay un escenario preparado para la posible reelección de Martín Vizcarraque alcanzó vuelo nacional tras haber cerrado la negociación con la minera Quellaveco, cuyo aporte a Moquegua será de mil millones de soles. Aunque el actual presidente no tiene la mesa servida sus opositores le enrostran que ha incumplido con sus promesas de campaña: diez mil puestos de trabajo.
Según el Jurado Nacional de Elecciones, en el último proceso electoral participaron ocho movimientos, en 2006 seis, y en 2002 diez. El Instituto de Gobierno concluye que aún es una cifra muy alta para una región con 100 mil electorales aproximadamente. ¿Por qué se opta por los movimientos locales y no por los partidos?
Para el exalcalde de la provincia Mariscal Nieto y exdecano del Colegio de Profesores, Hugo Quispe Mamani, los partidos representan ideologías o dogmas y hoy ya no se vota por ello. Lisandro Cutipa Gómez,  consultor en Gestión Pública, añade que prevalece el pragmatismo; se cree más en gerentes que en políticos.
En 2002 venció Somos Perú, con Cristala Constantinídes, que marcó en la región un modo de hacer política particular. Aunque el porcentaje con el que fue elegida (23,4%) podía restarle legitimidad, su estilo duro y frontal le permitió hacer frente a sus opositores. Mantiene protagonismo a través de su labor como asesora técnica del FEDIP (Frente de Defensa de los Intereses del Pueblo – Moquegua).
En 2006, Nuestro Ilo – Moquegua ganó las elecciones. Ese resultado muy apretado creó tal oposición política que el presidente elegido, Alberto Rodríguez Villanueva, fue destituido en el año 2009 por supuestos actos de corrupción a través del Consejo Regional. A partir de allí se inició un proceso judicial largo y no resuelto hasta la fecha. En 2010 se impuso Martín Vizcarra, a quien incluso se voceó como Premier de Ollanta Humala.
Otro componente que se advierte en los últimos procesos son los votos blancos y viciados. En 2002 y 2006 estos representaban porcentajes que no iban más allá del 6%. Sin embargo, en 2010 se incrementó a 10.78 %, cifra que superó incluso la votación de algunos candidatos. Este alto porcentaje podría también constituir una tendencia de cara a las elecciones regionales y municipales de 2014, en tanto la oferta electoral que se presente no genere entusiasmo y se vaya acentuando esta suerte de desencanto de la política. En relación a los votos nulos, estos se han venido reduciendo gracias a la probidad del elector.
De los conflictos activos predominan los socioambientales, que involucran a la minería. En Torata las organizaciones sociales de Moquegua reclaman a Southern una compensación por los impactos ambientales de Cuajone. También pescadores del litoral se oponen a un decreto que establece zonas de reserva de pesca de la anchoveta para el consumo humano directo. Este factor también deben considerarlo los próximos candidatos. 
ENFOQUE
Angel Marique
Doctor © en Ciencias Políticas PUCP
Reto de candidatos
En la política moqueguana la fragmentación (dispersión del voto) se ha ido reduciendo, sin embargo la volatilidad (desplazamiento del voto entre los diferentes partidos en dos elecciones sucesivas) es alta. Baja fragmentación y alta volatilidad nos puede mostrar fidelidades políticas temporales. No existe un “voto duro”, por tanto, todo dependerá de los candidatos y sus propuestas.
Esto se reafirma con el ascenso del voto en blanco y viciado. Del 8% que se tenía en las elecciones del 2002 y 2006, en el año 2010 llegó a un 14% aproximadamente. Hay un desencanto pero a la vez una expectativa que tendrán que cubrir los nuevos candidatos.
La tendencia es mayor protagonismo de los movimientos regionales, lo que probablemente se repetiría en las elecciones de 2014. La conflictividad social es baja pero hay alta sensibilidad a los proyectos mineros. La presencia de la Southern y el ingreso de Anglo American genera nuevos escenarios de diálogo, pero también de conflictividad, en la medida que la sociedad siente aún insatisfechas sus demandas.
Este contexto es conocido por el presidente Vizcarra, quien ha logrado un liderazgo que llega al ámbito regional por lograr un acuerdo entre la sociedad civil y la empresa minera. Se tiene las condiciones para un escenario de reelección, sin embargo todo dependerá de los siguientes meses.
El reto para los candidatos al gobierno es lograr satisfacer las demandas sociales y mantener la inversión privada.

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