El último año de Ollanta Humala: ¿cómo se compara con García y Toledo?

SEMANAeconómica compara la situación política de Ollanta Humala con la de Alan García y Alejandro Toledo tras cuatro años de mandato presidencial.

 

Cortesía Semana Económica.- Ollanta Humala tiene hoy una aprobación más baja que la que teníaAlan García al final de su cuarto año como presidente, pero superior a la que tenía Alejandro Toledo en el mismo periodo. En cuanto a laconfianza del sector privado —aunque esta deba ser matizada por el contexto de crecimiento económico de cada época—, las diferencias son mayores. En el segundo trimestre del 2015, el índice de confianza para invertir de APOYO Consultoría ha caído a sólo 3 puntos. Este nivel es muy lejano a los 54 puntos registrados en junio del 2010, cuando Alan García estaba a un año de terminar su gestión, o a los 34 de junio del 2005, con Toledo como presidente.

¿Cómo se explican estas bajas calificaciones en el actual gobierno? Según el analista político Eduardo Dargent, lo que más ha afectado a Ollanta Humala no han sido los proyectos mineros frustrados, como algunos consideran. “Pienso que lo que lo que más ha afectado al presidente es el haberse distanciado de quienes lo llevaron al gobierno, al mismo tiempo que no ha logrado agradar lo suficiente al sector que se le oponía”, comenta Dargent, quien califica a la actual gestión como “regular”. Aunque esa calificación, aclara, es en realidad una tendencia en los últimos gobiernos.

APROBACIÓN EN LOS CUATRO PRIMEROS AÑOS

Los últimos tres presidentes comenzaron sus gestiones con una aprobación que superaba los 50 puntos, según Ipsos Perú. Sin embargo, al iniciar su último año, sólo Alan García superaba —por muy poco— el 30%. “Todos los gobiernos en este país terminan mal: Belaunde, Toledo, Fujimori, el APRA, etc.”, comenta Fernando Tuesta, politólogo de la PUCP especialista en temas electorales. “La prueba es que sus resultados en la siguiente elección suelen ser bajísimos. El APRA tiene ahora sólo cuatro congresistas. Desde el Partido Civil a inicios del siglo XX, ningún partido ha ganado dos elecciones seguidas con presidentes distintos”, destaca.

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Para Alfredo Torres, presidente ejecutivo de Ipsos Perú, existen similitudes entre los gobiernos de Ollanta Humala y Alejandro Toledo: “ambos son presidentes considerados débiles con cónyuges de imagen fuerte, pero impopular. Karp era más impopular que Toledo. Nadine era popular, pero ya no lo es”, comenta el experto. “La diferencia es que Toledo tenía a PPK (premier y ministro de Economía) y a Bruce (ministro de Vivienda), que tenían buena aprobación, y una economía en crecimiento”, agrega.

La falta de liderazgo de Humala ha afectado su popularidad, explica Torres. Las acusaciones de corrupción, sus vínculos con Venezuela y la creciente percepción de inseguridad ciudadana también lo han afectado. Por otra parte, Torres también estima que la mejor aprobación de Alan García se explica porque tuvo un gabinete mejor cuajado. Mercedes Aráoz, por ejemplo, era una ministra muy popular. Además, García se vio beneficiado por la coyuntura de fuerte crecimiento económico, al igual que Toledo.

PROBLEMAS QUE AFECTARON CADA GESTIÓN

Son varios los hitos que han afectado la imagen del actual gobierno. En cuanto a conflictos sociales, destacan los ocurridos en torno a los proyectos mineros Conga y Tía María. Respecto a crisis políticas, el más importante ha sido sin duda la censura a la ex premier Ana Jara. En el gobierno de Alan García, el conflicto más grave fue el de Bagua en el 2009, aunque el escándalo de los petroaudios también lo afectó. Durante el gobierno de Toledo, el asesinato del alcalde de Ilave en el 2003 —que motivó la censura del ministro del interior, Fernando Rospigliosi— y la renuncia del premier Carlos Ferrero en el 2005 fueron quizá las crisis más destacadas (ver primer gráfico).

En opinión de Tuesta, algo que agrava este tipo de problemas es el mal manejo que suele ejercerse frente a estos, lo que se explica en parte por la debilidad del sistema de partidos en el país. “Se necesita saber tomar buenas decisiones, y este gobierno no lo ha sabido hacer. Es bueno tener cuadros técnicos, pero tener políticos de carrera es también importante. En este gobierno, Cateriano es la excepción”, remarca Tuesta. Los últimos tres gobiernos efectivamente soportaron estos problemas de forma distinta. Prueba de ello son las peleas internas que surgieron en cada oportunidad.

SOLIDEZ DE LAS BANCADAS

De los tres últimos partidos que gobernaron el país, el que mejor disciplina interna ha mantenido es el APRA. Durante el gobierno de Toledo, la bancada aprista mantuvo a sus 28 congresistas, mientras que la de Perú Posible perdió 10 miembros en el camino. Cuando el nacionalismo entró al Congreso en el 2006 —con Unión por el Perú—, su bancada se quebró y terminó con 25 miembros, 20 menos que cuando existía la alianza. En el mismo periodo, los dos únicos congresistas elegidos por Perú Posible terminaron en bancadas distintas, al tiempo que el APRA mantuvo a sus 36 congresistas.

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Durante el gobierno de Humala, el nacionalismo y Perú Posible también se han fragmentado, como muestra el gráfico. El APRA, desgastado políticamente tras el gobierno de García, sólo logró cuatro curules en este periodo, aunque no ha sufrido divisiones. Como coinciden Tuesta y Dargent, la debilidad interna del Partido Nacionalista parece ser el factor que más lo ha afectado en su primera gestión presidencial. Si los partidos políticos que postularán a la elecciones del próximo año no aprenden de estas experiencias, y logran desde un inicio una mejor cohesión interna, las crisis al interior de las bancadas seguramente seguirán siendo noticia.

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