Aprobación a gestión de Humala desciende ocho puntos en junio

Sondeo revela que 41% de peruanos aprueba gestión de mandatario frente a un 53% que la desaprueba. Por primera vez desaprobación supera a la aprobación. 52% ve a los empresarios como aliados de Humala y el 61% pide un manejo político y no el uso de la represión para resolver los conflictos sociales. Rocío Maldonado. Una nueva caída registra la aprobación de la gestión del presidente Ollanta Humala, la cual pasó de 49% en mayo a 41% en junio, siendo los niveles socioeconómicos A/B y E donde el descenso ha sido más fuerte (11 puntos porcentuales), así como en el interior del país (entre 10 y 14 puntos porcentuales), reveló la última encuesta de GfK.
En un mes marcado por los conflictos en Espinar –que dejó dos muertos– y Cajamarca, la desaprobación al jefe de Estado alcanzó el 53%, superando por primera vez a la aprobación. El estudio revela además que para el 61% de peruanos los conflictos en estos lugares del interior expresan problemas de fondo y deben resolverse políticamente. Además un 75% piensa que el presidente Humala debe viajar a estas zonas a negociar.

Aprobación de Ollanta Humala


La encuesta preguntó también a quiénes se consideraba aliados del jefe de Estado, frente a lo cual un 52% puso en primer lugar a los empresarios, seguidos de la clase alta (46%) y la familia Humala (44%). Los periodistas fueron considerados como neutros frente al gobierno (58%), mientras que el fujimorismo y los sindicatos como opositores (66% y 46%, respectivamente). El sondeo revela además una caída de cuatro puntos en la aprobación de la primera dama, Nadine Heredia. ENFOQUE Puede seguir bajando Hernán Chaparro Gerente GFK La aprobación de Ollanta Humala sufre una caída de 8 puntos porcentuales, (de 49% a 41%). Curiosamente, la misma se da en los extremos del espectro social (A/B y E), que eran los que mejor evaluaban al presidente, así como en las ciudades del interior (donde cae 12 puntos porcentuales). En el interior del país el clima es totalmente opuesto, ya que solo un 35% aprueba la gestión presidencial (61% desaprueba) y la cifra baja hasta 29% en el Norte y a 32% en el Sur. Incluso entre quienes lo aprueban, casi la mitad califica la gestión del mandatario como regular, lo cual quiere decir que la consistencia de la aprobación es débil y puede seguir descendiendo. Lima es la que todavía sostiene su nivel de popularidad. Es probable que no solo exista frustración con el hecho de ver que el país sigue igual (60%), sino que la forma en que el gobierno maneja los problemas entre las mineras y las comunidades ha dado una mala señal con relación al estilo y las intenciones del régimen con el llamado ”Perú Profundo”. La población no evalúa positivamente el manejo de los conflictos de Conga y Espinar. Se percibe que los motivos de los mismos pueden ser de origen político (50% lo ve así en el caso de Espinar), pero igual la opinión se inclina porque se privilegie una respuesta también política (61%) y que no se les vea como una amenaza a la democracia que debe ser reprimida. Solo la mitad de la población conoce a Santos o Mollohuanca y en general se les desaprueba. No hay apoyo a esos líderes, sino una crítica a la forma de manejar estas situaciones. La resultante de todo este proceso es que el presidente que causó temor por su posible cercanía al gobierno de Chávez ahora se percibe que tiene como aliados, principalmente, a los empresarios y las clases altas del país (52% y 46% respectivamente). Los sindicatos y el fujimorismo son vistos en la oposición y no hay una vinculación definida, en el imaginario colectivo, con las clases bajas. En general, la población espera un presidente más presente en el día a día (alrededor del 40% lo reclama), que lidere el manejo de conflictos sociales (75% lo quisiera ver yendo a los sitios) y con una mejor articulación con su propia bancada y los gobiernos regionales.

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